Diversidad Literaria, S.L. ha sido beneficiaria de una subvención para la contratación estable de personas jóvenes, cofinanciada por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y la Unión Europea, en el marco del Programa para el fomento de la contratación en la Comunidad de Madrid.
J. K. Queensly
Crecí rodeada de libros que me abrían puertas a mundos imposibles: desde los universos de Michael Ende y Terry Pratchett hasta las intensas historias de amor de V. C. Andrews y Flores en el ático. Pero la verdadera magia no habitaba solo en las páginas; también vivía en los relatos que me contaba mi abuela Juana, un legado tejido con el sincretismo de sus raíces indígenas venezolanas y europeas.
Su voz era un portal a realidades pobladas de espíritus de la naturaleza y seres que danzan entre lo visible y lo oculto. Esa mezcla de mitos ancestrales, amores imposibles y la ciencia ficción de Asimov, Verne y Mary Shelley, junto con el misterio de Agatha Christie y la maravilla de series como Star Trek, encendieron en mí una chispa extraña (quizá un poco friki), pero imposible de apagar.
Durante años puse esa creatividad al servicio de las marcas, escribiendo en silencio para otros. Hoy doy el siguiente paso: compartir mis propios mundos con quienes, como yo, creen que la literatura es la llave para escapar, explorar y, de paso, reír, sentir y reconocerse en cada página.
Julia, treinta años, un sentido del humor tan afilado como las uñas de su gata Kafka y cero paciencia para los insistentes mensajes de su madre recordándole que «se le va a pasar el arroz». Pero ella lo tiene claro: no quiere arroz, ni novio, ni dramas.
Sin embargo, cuando su mejor amiga, Carla, la arrastra a un curso de tantra (sí, ¡tantra!), su vida da un giro inesperado.
Alejandro, bombero de sonrisa honesta y mirada rota, tampoco busca nada. Sobrevive con la culpa a cuestas desde que el fuego le arrebató mucho más que una casa. Lo último que desea es volver a sentir.
Pero cuando dos heridas se rozan en el lugar menos esperado, algo empieza a arder de nuevo.
Narrada a dos voces (y, en algún momento, incluso a tres), con el ritmo tierno y pausado del slow burn, un gato con más intuición que muchos humanos y una energía que no entiende de lógica, esta historia te recordará que, a veces, el amor no salva…, pero sí transforma.
Advertencia: contiene clichés románticos, chispazos de energía sexual, un gato que roba protagonismo… y un bombero que también sabe de pastelería.




